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Conservación y consumo del queso Idiazabal

La fórmula ideal para comer un buen queso en las mejores condiciones, es tener cerca un proveedor que sepa seleccionarlo y que nos suministre a diario, la porción suficiente para el consumo familiar.

Recién cortado y sin riesgo de que se seque, siempre lo tendremos a punto.

El queso curado curado debe envolverse en papel de aluminio y guardarse en el frigorífico, en uno de los estantes inferiores. debe extraerse si se va a consumir al natural, media hora antes.

La cobertura impedirá que el queso adquiera olores extraños del propio frigorífico, y que en el caso de ser ahumado no expanda los suyos dentro del mismo.

 No es conveniente tenerlo en el exterior, ya que se deseca y resquebraja. Aun entero va dejando escapar su grasa, con lo que a la hora de la cata habrá perdido jugosidad. Una forma de conservación prolongada de un queso es trocearlo en cuatro o seis porciones, envolver cada una en una bolsa de clástico (especial para este menester) y meterlo en el congelador. La descongelación debe ser lenta y es aconsejable realizarla en el propio frigorífico. No es recomendable comer el queso muy frío, ya que pierde gran parte de su aroma.